
Este es un acto histórico del que hoy somos testigos. Por primera vez, Honduras obtiene una sentencia con reparación del daño a las víctimas de trata de personas. Aunque ninguna cantidad económica puede devolver el tiempo ni sanar completamente las heridas, esta acción judicial representa un paso firme hacia la justicia y la restitución de derechos, tal como lo establece nuestra ley.