Internet es una vía perfecta y veloz para lucrar con el cuerpo y la intimidad de las mujeres; a través de las redes sociales los cibercriminales generan una red de explotación sexual, incluso sin retenerlas físicamente. Es la evolución de la trata de personas al terreno online. Si bien en México aún no hay estadísticas específicas al respecto.
Diversas investigaciones revelan cómo la tecnología también se usa para facilitar la captación de mujeres y niñas, a través del enganche por enamoramiento en redes sociales o con ofertas de trabajo falsas, para después trasladarlas de su lugar de origen al lugar donde serán explotadas sexualmente.
Sin embargo, es importante destacar que el impacto de la tecnología en este delito también ha permitido la existencia de nuevas formas y medios de cometerlo (como las sextorsiones o la venta de packs), de las cuales hay poca investigación y datos oficiales por parte de las autoridades, lo que dificulta su atención y prevención, a pesar que su existencia se ha señalado desde hace varios años principalmente por parte de las organizaciones no gubernamentales.